miércoles, 7 de marzo de 2012

El futbol y la vida

(Por un tipo que no ve futbol)


No importa ni donde ni cuando, vos tenés que estar preparado.
Si te dan tiempo podes salir campeón.
Los empates, a veces, pueden resultar entretenidos, pero nunca conviene un 0 a 0.
Penal y gol es gol, no jodan.
Si te echan jugadores, hay que correr más.
La pelota no se mancha.
Muchas veces van a parar el partido porque estés adelantado. No por eso hay que dejar de jugar.
Hay pocas cosas tan odiosas como un gol en contra.
El técnico no lo sabe todo, pero hace todo lo que puede. De todas formas, hoy lo podemos querer con todo el corazón y el próximo domingo lo queremos matar.
La euforia hay que dejarla para cuando se gana.
Un abrazo de gol es hermoso, pero un abrazo de penal atajado es todavía mejor.
Producir una crisis es siempre fácil.
A veces la injusticia se presenta en cualquier momento.
En la cancha es donde se ven los pingos.
El arbitro es el único personaje que corre todo el tiempo, no juega para ningún equipo, trata de observar todo lo que pasa y de ser lo más justo posible, pero de todas formas es culpable y merece piedras, insultos, gritos y silbidos.
Los penales son un fusilamiento para ambas partes: el arquero espera el disparo del que patea y debe detenerlo, el que patea sabe que si falla el mundo le disparará a el.
Los partidos hay que pelearlos hasta el último minuto, más cuando uno tiene un titulo que defender.
El hincha juega, a la distancia, el mismo partido que los otros 11 jugadores de “nuestro” equipo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario