lunes, 19 de marzo de 2012

El rey y el siervo

-Un rey ordenó a su siervo que prepare las armas para mañana ir al coto de caza. El siervo no le hizo caso, y cuando el rey disparó su arma esta le hirió la mano. Maldito, le gritó, no me hiciste caso. Y lo tiró a un pozo. Siguió camino solo, y se encontró con una tribu que lo apresó y lo llevó para ofrecerlo en sacrificio. Al presentarlo al más viejo entre los viejos de la tribu, este habló: Es una buena presa, pero no podemos presentarlo a los dioses porque ha perdido sangre. Liberado, el rey corrió a sacar a su siervo del pozo. Me salvaste, le dijo el rey. Si no hubiera sido herido por el arma, hubiera sido sacrificado. Gracias.
Gracias a usted, en todo caso, le dijo el siervo. Si no me hubieras tirado al pozo, habría sido yo el que hubiera muerto sacrificado.
Andrés me cuenta la historia, y yo lo miro tranquilo. Sus ojos serenos a través de los anteojos con marco grueso marrón y su sonrisa tranquila son capaces de calmar a cualquiera. ¿Buena suerte o mala suerte?
-Tiene que escribir un libro, hermano.
-Se va a titular Cómo amargarse la vida en 10 minutos.

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