sábado, 3 de marzo de 2012

La vida es un día a la vez

Día raro si los hay. Afuera está nublado, aunque el calor sigue siendo insoportable. Me la pasé escribiendo, escuchando música y peleando por cosas que, ahora, parecen distantes.
Mientras hago repaso de todo lo que estuve viviendo estos meses, pienso en cuántas sorpresas me tenía reservadas la vida, y cuantas más faltarán por venir.
La vida es un día a la vez, le digo a Milton, que está sentado al lado mío y se aguanta el calor y mis dramas. A fin de cuentas, siempre me la paso pensando en qué va a venir “a continuación”, porque nadie más lo hace. Siempre tengo que ser yo quien salve al mundo. Siempre tengo que ser yo quién este “un paso adelante”.
-¿Sabes lo que te pasa? Necesitas vacaciones… De vos mismo.
Le sonrío, porque tiene razón, y lo sabe.
-En realidad, nada es seguro y todo es posible. Mañana será otro día, y pasado será otro, y así la vida sigue. Por supuesto me preocupa el futuro, dice Woody, es el lugar donde pienso vivir el resto de mi vida. Pero no por eso tendremos que quedarnos estancados en pensar siempre a futuro, y olvidarnos del presente.
-Tenes razón, pero tendrías que hacerle caso a la frase que me dijiste hace un rato, y vivir la vida un día a la vez. Mañana a lo mejor los topos dominan el mundo.
Me río, y agrando el deliro durante otros quince minutos. Tras un buen rato, decido que ya es hora de irse.
Lo miro, y miro el cielo. Quizá, por hoy al menos, pueda abrazarme a esa frase, y hacerla una bandera. La vida es un día a la vez.

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