lunes, 9 de abril de 2012

Cami y Juli

Una más enojada que la otra me escuchaban cuando yo les planteaba mi teoría. Una más contenta que la otra cuando les planteé que el optimismo seguía ahí, intacto.
-¡Bueno che! En algún momento todos nos damos la cabeza contra el muro de los lamentos, y yo no soy la excepción.
Cami y Juli son dos amigas maravillosas que me regaló la vida. Sentadas compartiendo las magdalenas que me debía hace tiempo Sol, charlamos de nuestras vidas y nos vamos poniendo al día de estudios, cine y libros.
Ellas, ambas, están encaminándose en la vida, y cargan con sus sueños y dramas, como todo el mundo.
Cada vez que podemos sentarnos a charlar lo hacemos, y nos regalamos ese rato para hacer silencio y escuchar lo que nuestros corazones nos vienen tratando de decir hace tanto tiempo, y para charlar de esos días que querríamos arrancar del almanaque y olvidar para siempre.
Quizá por eso es que disfruto tanto de compartir tiempo con ellas, y reírnos bajo el sol de las cosas que van pasando. Porque cada vez que nos encontramos, la casa parece mas cómoda y la plaza parece mas linda, los mates parecen mas dulces y los días grises parecen menos grises.

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