viernes, 20 de abril de 2012

¡Grita!

Gritar funciona para muchas cosas, pero excesivamente genera incluso los opuestos... Por ejemplo, es una forma de llamar la atención, y distrae... Es una herramienta para comunicarse, e incomunica... Ayuda a liberarse, y genera tensiones...
A veces sucede que compramos humo... Comprar humo es, básicamente, agarrar algo que no es. Hay humos espesos, y humos dulces, hay humos de colores, y humos livianos... Todos esos humos existen porque nosotros dejamos que existan. Si nos propusiéramos gritarles a los que nos venden humo, que nosotros no queremos esa mugre, lo mas probable es que el sistema cambie.
Pero claro, gritar implica romper esa estructura que nos armamos (o que nos armaron y nosotros creemos que fue idea nuestra) y mostrarnos exactamente tal cual somos. Y eso, no a todos les cuadra. La honestidad esta bastante poco compartida en nuestros tiempos...
¿Y por qué no nos animamos a ser honestos, auténticos? ¿Por qué sigue siendo más cómodo meterse en el humo? ¿Por qué no nos sacamos la careta y nos decimos la verdad? ¿Por qué no dejamos de comprar y vender humo, y hablamos con el corazón? ¿Por qué no gritamos todas esas verdades que llevamos dentro? ¿Por qué no escuchamos esos gritos que llevan nuestros sueños? ¿Por qué no compartimos lo que hay en el corazón?
Me pregunto y se lo pregunto, lo pregunto y lo comparto... Y escucho sus gritos... Que son los míos y son los de muchos otros...

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