viernes, 13 de abril de 2012

La libertad

Voy viajando con otras cuarenta personas, preadolescentes en su mayoría. Como todos van tranquilos y cada uno en la suya, me pongo los auriculares y empiezo a escuchar el disco Naturaleza Sangre. Me transporta, y me pongo a cantar y a mover la cabeza como si fuera el propio Fito atrás del piano.
En un momento dado, me doy vuelta. Varios pibes, no tan pibes, me están mirando y se ríen. Me saco los auriculares, y les sonrío.
-Era increíble verte, parecías en otro planeta.
-Estaba en otro planeta-les digo riéndome-Y no estoy loco. Bueno, sí.
Cuando dicen que la música nos regala libertad, están diciendo una gran verdad. Muchas veces hace falta sacarnos la careta. Y la música nos permite eso. Dejar por un lado todas las “buenas costumbres”: el ser políticamente correctos, aburridos, vergonzosos e infelices. Hace falta ser libres, por un ratito, y cantar, bailar y disfrutar… Hace falta ser libres, por un ratito, y ser felices. ¡Hay que salir al sol!, me grita Fito en los auriculares. Sí, es sólo una cuestión de actitud. Es sólo una decisión.

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