miércoles, 11 de abril de 2012

A veces las cosas SON lo que parecen

Básicamente, eso. Quiero decir, básicamente.
A veces, las cosas NO son lo que parecen. Miramos algo y creemos que es así, tal y como lo vemos, y resulta que no. Uno cae en la cuenta, más tarde que temprano, que se equivocó y que la realidad es distinta a lo que creíamos ver. (Ya sé, no estoy revelando ninguna verdad trascendental).
Pero otras veces, vemos algo y creemos que no es lo que parece. Vemos que las apariencias engañan, vemos que podríamos estar siendo presas de nuestras ilusiones, y decretamos “Esto no es así”. Atención, a veces ES así.
A veces, cuando creemos que nos están mintiendo, que lo que vemos es un engaño y que la apariencia es una farsa, en realidad no es así. A veces las cosas son tal y como parecen, por más increíble que eso suene. Y eso hace que todo resulte distinto.
A veces queremos tanto que las cosas sean diferentes a lo que vemos, a lo que nos encontramos, que no queremos que sean lo que vemos. Entonces (y esto es muy importante) nosotros mismos decidimos que las cosas no sean lo que vemos. Armamos teorías, películas, hipótesis y análisis que hasta a Einstein, Allen, Hawking y Freud (respectivamente) temerían de sentarse a charlar con nosotros.
Quizá no hay que dejar de pensar, pero tampoco hay que pensar por demás. Quizá hay que ser atento, sin perderse en prestar tanta atención. Quizá…

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