martes, 22 de mayo de 2012

Hijos de Cusack

Hace tiempo que Juampi me dice "Estoy esperando una conversación de las nuestras", con mujeres, cervezas y canciones de por medio. De repente, le surge la genial idea: me parece que la voy a tener que escribir yo.


¿El día que lo vi por primera vez? Recuerdo que era de noche, cervezas perfumaban el aire, sonaban algunas viejas canciones, cosas normales de mi vida. De pronto un muchacho tocaba el bajo como cualquier mujer quisiera que la tocaran, un pequeño gigante con una forma de vestir poco vista, mezclaba colores sin sentido que parecian no importarle. Hablaba con la perfección de un poeta, como un Neruda, o aun mejor! Como un Garcia Marquez, al que se le notaban los 100 años de soledad... Era como un duende de la filosofia de barrio. 
Lo observe desde lejos por un tiempo, lo vi seguir los pasos de alguna chica guapa de la ciudad que quería a todos los hombres excepto a él... Costumbres femeninas que nunca voy a entender... Y me dije "Este muchacho es como yo, lamentablemente es como yo". Entonces decidí acercarme. 
Por un simple giro del destino, terminamos de vecinos en los mismos bares la vida, nos hemos muerto en el amanecer con las botellas pegadas en las manos, hablando de la mujer que no pudo ser, de la que si fue y de la que tal vez será; insultamos al viejo Bob por su perfección en las palabras, traicionamos a Lennon y McCartney, secamos pétalos de sal... El me observo asesinar un cigarrillo tras otro mientras cantabamos, y confesamos errores del pasado, los que dan vergüenza y los que son hermosos. Creamos nuestra propia religion, con varios dioses porque uno solo es aburrido, y nos llenamos el vaso mutuamente...
Lo adopte y me adopto, hemos arreglado corazones de los demás, pero los nuestros todavía están dando vuelta por ahi, los alquilamos a mujeres que no valen la pena, hermosas mujeres que no valen la pena! y ellas que no dieron a cambio? una lapicera! Por eso seguimos escribiendo y aunque sé que a él le gustaría ser Allen o Tarantino, la verdad es que somos hijos de Cusack: somos hermanos bastardos del eterno perdedor con estilo, y no hace falta decir más nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada