miércoles, 23 de mayo de 2012

Terminal II

A mis pies se echó un perro. No quiero ni escuchar música. ¿Dónde andará Maxi? ¿Y qué será de la chica más guapa de la ciudad? ¿Por qué me sentiré así? Agarro el celular, amago a escribirle un mensaje y… no.
Orgullo. Nunca soy orgulloso, o al menos trato. Ahora no me queda otra. La pienso, la veo. Recuerdo pasar por la terminal con ella, las despedidas obligadas.
La gente a mi alrededor cambia. Los que están sentados conmigo también. El perro sigue.
Pienso que nos la pasamos huyendo siempre de las mismas cosas. La vida nos hace repetir siempre las mismas historias, las mismas piedras, las mismas ideas, hasta que decidimos cambiar el rumbo. Hasta que decidimos hacer algo distinto.
Nunca es tarde… me digo. Y le escribo.
Hola! ¿Cómo estás? Pienso en vos, estés en donde estés.



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