miércoles, 13 de junio de 2012

Co-incidencia III


-En el hombre interior habita la verdad.
-Ya lo creo.
El mendocino que me hablaba del 11º mandamiento, sentado frente a Damián. Los cuadros de Kandinsky en la pared y los vasos de vino son la mejor postal del encuentro.
En la bodega Roca hacen una pequeña exposición. Damián recibió la invitación a principios de año, y no se iba a perder la oportunidad. De paso, se podía pasear por el Valle Grande.
Allí, el mendocino reconoció a Damián casi inmediatamente. Por casualidad el mendocino estaba elogiando al encargado de decoración, cuando se acercó el responsable de ventas a charlar con el decorador. El mendocino decidió ir hasta el vestíbulo, pero antes pasó por la recepción, sin saber bien por qué. Allí lo vio entrar.
-Una vuelta me encontré con un chico que me habló maravillas de usted Damián, no pensé que lo iba a conocer.
-Ah… ¡Qué curioso! A mí también me hablaron de vos, y cuando surgió la oportunidad no dudé en venirme hasta acá. Iba a llamar para preguntarle como contactarte, y acá estamos.
-No me digas… ¿Y qué te trajo hasta acá?
-La verdad que no lo sé. Todo el tiempo estoy andando. Me cargan por eso. Muchos viajes tuvo estos últimos años. Justo recibí la invitación a la exposición y aproveché para llegarme hasta San Rafael.
-Ya veo… Es bueno viajar. ¿Ya conociste el Valle?
-Mañana, sin dudas.
Los dos caminan hasta el salón principal, se sientan alrededor de una pequeña mesa y empiezan a charlar. Las palabras son sagradas, como el vino.
A medida que avanza la noche, Damián encontró a un perfecto guía turístico, y el mendocino encontró otras formas de pensar y muchas historias para contar.

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