jueves, 14 de junio de 2012

Co-incidencia IV


-La realidad es una loca de remate Ari.
Camino con Ariel. El siempre dice que yo no hago un carajo. Tiene razón.
Mientras hablamos de cualquier cosa, empieza a llover y entramos a tomarnos un café. Me cuenta sus cosas, le cuento las mías. Eso hacemos los hermanos cuando nos juntamos. Pago yo. Me mira raro.
-Lo cortés no quita lo revolucionario.
-No te hagas el loco.
La conversación va y viene, hasta que empezamos a hablar de mujeres, como casi todos. Me cuenta su historia y sus vueltas, le cuento dónde ando perdido ahora y tratamos de reírnos por igual de absolutamente todo.
-Qué querés hacerle… La vida es así.
-Mejor ni preocuparse.
-Igual, como decíamos, la realidad es una loca de remate.
-Eso lo robaste.
-En realidad se lo pedí prestado a don Galeano.
-En vos eso es más o menos lo mismo.
-Igual… Qué se yo. A veces hay que animarse a estar con esa loca de remate, abrazarla y tirarse a la pileta. Soñé con ella, otra vez. ¿Qué tanta casualidad hay en soñar muchas veces con la misma persona?
-Ni idea. Y, ¿te vas a tirar?
-Mi abuelo siempre decía que el que juega por necesidad pierde por obligación.
-Pero vos no hablás de necesidad…
-Sí… Y no… ¡Qué se yo!
-Esto puede ser un comienzo, pensalo así.
Vamos haciendo camino, y de repente se pone a llover. La lluvia, que nos pone melancólicos a todos. Me dí cuenta de lo que significaba: este era un nuevo comienzo. Un principio distinto. Un principio de incertidumbre.
-¿Sabés qué? Voy a ir.
Tras el abrazo, me voy decidido. Al mirar atrás, me sorprendo de ver a Ariel coincidir en el mismo lugar y momento con Emi.

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