sábado, 16 de junio de 2012

Co-incidencia VI


La princesa recibió mi carta, y al poco tiempo la dejé de ver. Por suerte para mí, porque ya demasiado estancado estaba.
-Salir adelante no es fácil, pero la única decisión posible es qué hacemos con el tiempo que tenemos.
-Seguro, ¿y ahora qué vas a hacer?
-Ir para adelante, obvio. No hay muchas más opciones.
-Me parece perfecto-me dijo sonriendo de oreja  a oreja.
-¿Te diste cuenta de cómo influís en mis decisiones?
-Vos también influís en muchas de mis decisiones che.
Estamos compartiendo una cerveza con Diego, y ni que fuera joda, aparece. En la esquina, con las amigas, aparece la princesa tan tranquila como siempre. Se acerca, me saluda, sus amigas me ignoran. Se la presento a Diego.
Se queda hablándome mientras las amigas se ubican en otra mesa. Su chico está sentado con ellas, y los amigos de él. Tengo la sensación de que cuando lo deje, nos vamos a llevar bien.
Ella se queda preguntándome sobre mis salidas, mis amigos y me hace propuestas para salir todos juntos. Finalmente, tras un comentario bastante ácido mío, y los repetidos gritos de las amigas llamándola, se retira.
-¿Ella?
-Ella, ¿vos podés creer? Ni que fuera de joda. De todos los lugares de esta puta ciudad, este.
-Te está histeriqueando, y lo sabes.
-Lo bueno es que ya no tengo tiempo a perder ahí.
-Excelente…
-Me va a costar…
-Si, cuesta, pero qué le vas a hacer. Son nuestras acciones las que demuestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades.

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