lunes, 18 de junio de 2012

Co-incidencia VIII


Se encontraron, más que por casualidad, por error. Encaminado a su revolución, sin fusiles ni provisiones, se cruzó con ella en el colectivo. El tuvo una mala movida económica y no le quedó otra que tomar ese colectivo. Ella no había sacado pasaje y era el único que llegaba a la hora que necesitaba llegar.
Ella creyó reconocerlo, él creyó reconocerla, y al final se hablaron como dos desconocidos.
No iban al mismo lugar, pero viajar en un colectivo es siempre más llevadero cuando se va charlando. Ella le contó que estudia psicología, y él le contó que seguía estancado en cosas viejas.
Ella lo miró un buen rato y le dijo que al final todo era cuestión del cristal con que se mirara. Él le dijo que también influía el ojo que mirara, ya que la experiencia cambia todo de una persona a otra.
Hugo se calló y Caro se animó a contarle cosas. Hugo se calló por primera vez y se la pasó escuchando a Caro, que se animó a hablar por primera vez. Amores, médicos, canciones, poemas, locos, libros, películas.
-Yo creo que vamos por la vida con los pedacitos de corazón que nos van quedando.

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