miércoles, 20 de junio de 2012

Co-incidencia X


Soñó con ella, otra vez. ¿Qué tanta casualidad hay en soñar muchas veces con la misma persona? Decidió que era hora de cambiar las cosas. Se cuestionó varias veces si realmente esto era lo que tenía que ser. Pensó en todo lo que había vivido últimamente.
La fue a buscar, cansado de equivocarse. Más que eso, estaba cansado de hacer siempre lo mismo, de pensar tanto y dejar su vida para después. Entonces, se armó de coraje, dejó todo lo que se suponía tenía que hacer, y la fue a buscar.
Llovía, como en esas películas románticas que tanto odiaba. Cuando la encontró no lo podía creer. Su sencillez lo deslumbraba, siempre lo había deslumbrado, pero ahora era increíblemente más hermosa.
-¿Te acordás que una vez te conté que, una vez compuestas, no podía cambiarles la música a mis canciones? Lo mismo me pasó con esto. No sé como, pero no pude cambiar mi forma de verte.
La besó. Ella lo miró, extrañada.
-Me preguntó por qué lo hice. Yo la miré, y le sonreí. Un remero no tiene por qué dar explicaciones.

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