lunes, 25 de junio de 2012

El desafío de ser auténtico


-¿Ser auténtico?- Me pregunté hace algún tiempo, un poco curioso...
-Claro... Ser Auténtico- me respondí, así, con mayúsculas y todo. E, incrédulo al principio, comprendí.

Ser auténtico, es, muy básicamente... Mmm... ¿Qué es? Bueno... A ver... Supongo que ser autentico es ser verdadero. O sea, ser real. Pero seamos realistas... Yo no soy de los que se conforman con una respuesta así, simplona... Tiene que haber algo más... Entonces, vayamos a pensar, a filosofar, a escaparnos un poquito más allá de eso que se ve...
Ser auténtico es ser sencillo. Es saber lo que uno tiene, lo que uno no tiene, y no andar encaprichándose con pavadas.
Ser auténtico es ser libre. Libre para hacer, sentir, opinar, actuar, de la forma que uno quiera, lejos de los prejuicios, las modas y todas esas extrañas cárceles que nos van armando.
Ser auténtico es tener valor. Recién cuando aceptamos las cosas como son, cuando aprendemos a tomar la vida tal y como se nos presenta y nos hacemos cargo de todo lo que somos, podemos trascender.
Ser auténtico es ser honesto. Es poder decir lo que se piensa y hacer lo que se dice, sin más satisfacciones que sentir que está haciendo lo correcto para con uno y para el otro. Solamente así podemos formar relaciones verdaderas, de corazón, que tengan sentido y que se vuelvan sólidas con el paso del tiempo.
Pienso que vivimos en tiempos jodidos, donde cosas como el amor o la amistad son difíciles y un tanto raros... Pero no por eso hay que dejar de creer. Todo es posible. Llega un punto, en que uno se pone grande, y se da cuenta que no tiene tiempo a perder en ciertas pavadas. Y es ahí cuando uno decide que quiere hacer.
Si uno no elige, los otros van a querer elegir por uno. Y, sencillamente, todo se va al carajo. Hay que reconciliarse con muchas cosas, y las más jodidas son aquellas que nos implican a nosotros mismos. Y cuando uno no se va dando espacio para conocerse, no puede conocer a los demás, y lo único que genera son vínculos enfermos.
Ese día me desafié a mí mismo a tratar ser auténtico cada día un poquito mas, a prueba y error, y a costa de todo lo que eso implicara... Porque, se sabe, que nada bueno se consigue fácilmente... Y que, muchas veces, las personas preferimos desvalorizar cosas como la honestidad o la autenticidad, por simplemente cosas que nos convengan a conseguir algunos fines para nosotros mismos.
Al final, el tiempo me va a decir si valió la pena lo dolido. Prefiero tener pocos vínculos, pero sólidos, reales, honestos, confiables, y claros... A tener montones de vínculos aislados, falsos, mentirosos, desconfiados y, encima, por conveniencias idiotas...

Y la pregunta es, ¿te animás al desafío de ser auténtico?

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