viernes, 8 de junio de 2012

Experiencia de fe


Fe no es creer en algo, sino en alguien. Yo, por ejemplo, creo en Jesús. Y no vengo a decirles que yo tengo razón, porque en realidad no soy dueño de ninguna verdad. Jesús, el muchacho en cuestión, nació, vivió y murió en un tiempo determinado. Trajo ideas y sueños, proyectos y miedos, dolores y alegrías. Hoy, muchos seguimos creyendo en esos sueños y esas ideas.
La sociedad en la que vivimos, sociedad de consumo e individualismo, nos oferta todo el tiempo cosas que se apegan a lo material, y pocas veces invitan a pensar en la espiritualidad. Religiones vacías de espiritualidad son lo mismo que un plan genialmente planificado pero sin llevar a la acción. O hacer una serie de acciones sin ningún plan.
Todos necesitamos creer. Lo que pasa es que el sistema se la pasa destrozando todo y nos deja siempre a nosotros pagando. Entonces venden humo, y compramos.
Yo creo en Jesús, sí, pero en un Jesús que se me cruza todos los días en tanta gente, que camina con vos y conmigo, un Jesús divino, pero porque es lo más humano que hay.

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