miércoles, 29 de febrero de 2012

Lo importante no son las cuerdas, es la guitarra

Estamos en casa de un amigo. El viaje ya esta más que pagado, sobre todo por la cena de anoche en el río. Hermoso, realmente, es estar junto a amigos y observar como se va el sol y como regresa sobre aguas tranquilas. Ha sido una noche larga que terminó casi a las 7 de la mañana.
Una guitarra sin cuerdas nos mira y mi amigo me dice “lo importante no son las cuerdas, es la guitarra”. Yo pienso que todo suma, que todo vale, pero ahora pienso que tiene razón. O capaz es que no tengo muchas ganas de pensar, eso también sucede.
A veces nos faltan 5 pa’l peso, pero no podemos olvidarnos de los 95 centavos que ya están. Aunque claramente no podemos darle el uso que queremos hoy, estamos seguros que, mas temprano que tarde, se podrá.
Además, desde un aspecto más técnico, lo que realmente sale caro es el instrumento, no el encordado. Si hoy no tenes cuerdas, o no tenes las que queres, mañana podes cambiarlas. El instrumento es mucho mas jodido de cambiar, porque implica una inversión mayor.
Afuera llueve, no mucho, pero llueve. “El río no se detiene, nunca”, pienso. Siempre sigue camino. Es por eso que no podemos quedarnos en eso que falta. Lo importante no son las cuerdas, es la guitarra.

martes, 28 de febrero de 2012

Filosofía (barata?) y zapatillas rojas



Pelotudo, da. (según la R.A.E.)


  1. adj. vulg. Arg., Chile y Ur. Dícese de una persona: Que tiene pocas luces o que obra como tal. U. t. c. s.
  2.  adj. Ur. Dícese de una persona: Que ha llegado a la adolescencia o a la juventud. U. t. c. s.
  3. adj. Ur. Dícese de una cosa: De gran tamaño.
  4. adj. vulg. Ur. Lerdo, parsimonioso, irresponsable. U. t. c. s.


La filosofía nunca es barata. Es la de uno, y eso ya la hace invaluable. No vengo a contradecir al maestro García, sino a plantarme desde su vereda. La filosofía es gratuita, esta ahí afuera. Solamente tenemos que animarnos a buscarla, escucharla. Y quizás es todo lo que tengo para dar, todo lo que tengo para ofrecer.
La filosofía es ese amor que tenemos todos a sentarnos solos en el patio, mirando atardecer. Algunos mate en mano, otros cigarrillo en la boca, otros con la botella en la mesa.
Es ese ratito en que nos encontramos con nosotros y pensamos. Nos miramos, nos escuchamos, nos re-conocemos.
El título del libro es un tanto directo. ¿A quién no le habrán dicho así alguna vez? ¿Quién no se habrá referido a otra persona así? ¿Quién no se lo habrá creído, y habrá dicho alguna vez “Qué pelotudo que soy!”?
Yo no me considero el más iluminado de todos, tampoco me considero grande, ni lerdo, ni parsimonioso, ni irresponsable… Y, claramente, ya llegue a la adolescencia hace rato.
Por eso, este libro es una invitación, una estrategia. Es la oportunidad de leer algo distinto, con un poco de humor, con un poco de pena, con un poco de verdad, con un poco de mentira, con un poco de arte, con un poco de otros… Y, por qué no, con una invitación a encontrarnos con esa filosofía de cada uno.
Yo, vos, el/ella, nosotros/as, ustedes, ellos/as. Todos. Bienvenidos a un compilado de conversaciones, imaginarias (o no), entre personajes diversos. Bienvenidos, y espero que los disfruten.
Ah, ¿y las zapatillas rojas? Nada en especial, son un clásico mío.