lunes, 25 de junio de 2012

El desafío de ser auténtico


-¿Ser auténtico?- Me pregunté hace algún tiempo, un poco curioso...
-Claro... Ser Auténtico- me respondí, así, con mayúsculas y todo. E, incrédulo al principio, comprendí.

Ser auténtico, es, muy básicamente... Mmm... ¿Qué es? Bueno... A ver... Supongo que ser autentico es ser verdadero. O sea, ser real. Pero seamos realistas... Yo no soy de los que se conforman con una respuesta así, simplona... Tiene que haber algo más... Entonces, vayamos a pensar, a filosofar, a escaparnos un poquito más allá de eso que se ve...
Ser auténtico es ser sencillo. Es saber lo que uno tiene, lo que uno no tiene, y no andar encaprichándose con pavadas.
Ser auténtico es ser libre. Libre para hacer, sentir, opinar, actuar, de la forma que uno quiera, lejos de los prejuicios, las modas y todas esas extrañas cárceles que nos van armando.
Ser auténtico es tener valor. Recién cuando aceptamos las cosas como son, cuando aprendemos a tomar la vida tal y como se nos presenta y nos hacemos cargo de todo lo que somos, podemos trascender.
Ser auténtico es ser honesto. Es poder decir lo que se piensa y hacer lo que se dice, sin más satisfacciones que sentir que está haciendo lo correcto para con uno y para el otro. Solamente así podemos formar relaciones verdaderas, de corazón, que tengan sentido y que se vuelvan sólidas con el paso del tiempo.
Pienso que vivimos en tiempos jodidos, donde cosas como el amor o la amistad son difíciles y un tanto raros... Pero no por eso hay que dejar de creer. Todo es posible. Llega un punto, en que uno se pone grande, y se da cuenta que no tiene tiempo a perder en ciertas pavadas. Y es ahí cuando uno decide que quiere hacer.
Si uno no elige, los otros van a querer elegir por uno. Y, sencillamente, todo se va al carajo. Hay que reconciliarse con muchas cosas, y las más jodidas son aquellas que nos implican a nosotros mismos. Y cuando uno no se va dando espacio para conocerse, no puede conocer a los demás, y lo único que genera son vínculos enfermos.
Ese día me desafié a mí mismo a tratar ser auténtico cada día un poquito mas, a prueba y error, y a costa de todo lo que eso implicara... Porque, se sabe, que nada bueno se consigue fácilmente... Y que, muchas veces, las personas preferimos desvalorizar cosas como la honestidad o la autenticidad, por simplemente cosas que nos convengan a conseguir algunos fines para nosotros mismos.
Al final, el tiempo me va a decir si valió la pena lo dolido. Prefiero tener pocos vínculos, pero sólidos, reales, honestos, confiables, y claros... A tener montones de vínculos aislados, falsos, mentirosos, desconfiados y, encima, por conveniencias idiotas...

Y la pregunta es, ¿te animás al desafío de ser auténtico?

domingo, 24 de junio de 2012

Mañana, mejor


¿Como estas? Bueno, la verdad es que espero que muy bien. Por mi parte, puedo asegurarte que es así. Hoy me desperté y me di con que, por primera vez en años, dormí realmente bien.
Y eso me hizo levantar con un humor distinto, lógico. Pero a pesar de todas las cosas que podían estar mal, cuando uno tiene una perspectiva positiva.
No se si es que estoy en una de esas etapas de "¿Por qué todo?" o los mates que tomé tenían algo extraño, pero se que llega un punto en que uno se mira y se dice ya soy un chico grande y reflexiona acerca de la vida... quizá venga por ese lado.
Quizá es cierto que estamos en medio de días que pueden no ser los mejores, o quizá no. A fin de cuentas, todo pasa por una razón, y es importante que le demos a cada cosa su significado y dejemos que se acomode en su justo lugar. Pero no por eso tenemos que cruzarnos de brazos.
No todo en la vida depende tan solo de vos. Pero podés intentar hacer todo lo que está en tu alcance para que este día sea realmente maravilloso. Tomate un rato para pararte al lado del camino... mirá cuánto hiciste, qué tenes que cambiar, qué tenes que mantener, qué debes empezar de nuevo. Y así, volvé al camino.
Levantarte todos los días y darte cuenta que si aprovechas el tiempo al máximo, vas a sacarle provecho, y que lo demás depende de Dios, Alá, Jehová, Yavéh, Buda, Orden natural de las cosas, o como quieras nombrarlo.
También es una perfecta ocasión para cambiar el aire, para poder seguir la carrera, poder reírte de vos mismo y de tus errores. Y ya que estamos, también podes aprender de tus errores, y, por qué no, de los de los demás.
Porque uno va caminando y va viendo muchas cosas, va conociendo gente y camina con y en contra de ellas, y así vamos metiéndonos en muchas cosas, tantas que nos terminan por volver locos, y nos vamos yendo del motivo por el que elegimos tal o cual camino. Entonces, no solo se nos nubla la vista y no sabemos para dónde ir, sino que también dejamos de lado cosas claves.
Es por eso que tomarse un tiempo para uno, para relajarse y tomar carrera, no es algo malo, es indispensable para seguir... ¡Es por eso que estoy muy orgulloso de estar al lado del camino! Porque un paso al costado, también es un paso...
Y si había algo que aquejaba, si estabas renegando por algo en especial, si un amigo no está pasándola bien, si todos exigen demasiado de vos, si todo el mundo se pone oscuro y tenso, si te esforzas al máximo y sabes que sos un buen partido pero igual sigue sin entender o eligiendo mal... Bueno, simplemente recordá que no hay males que duren eternamente  y que todo se va a pasar, hay que darle tiempo al tiempo... En la vida se gana o se aprende, el único que pierde es el que no aprende...
Así que te invito a que puedas descubrirte en este un día, a que puedas crecer y puedas presenciar que la vida es algo realmente magnifico, una experiencia bravísima pero maravillosa... Date la oportunidad de dar las gracias, abrazar más y regalar sonrisas.
Y no, hoy no puede ser un gran día... Hoy VA A SER un gran día, y mañana, y pasado, y así... Porque ningún tiempo por pasado fue mejor... Siempre hay un mañana mejor!!!

sábado, 23 de junio de 2012

Instrucciones para vivir


Y así llegan las verdades, en el lugar mas raro, en el momento menos adecuado, como el amor o la muerte o los treinta, o los quince, o los cuarenta, o los veinte... y entendés no hay una estadística para el caos... Sí, hay casualidades y mariposas, pero nunca son las mariposas que esperás...
El progreso siempre llega tarde... La verdad es que no importa si te has muerto una o dos veces... o ninguna. En el fondo, no hay nada que hacer. Siempre tendrás dieciocho, porque eres joven sólo una vez, pero inmaduro para siempre.
No hay instrucciones para cumplir treinta. Ni veinte. Ni quince. Ni cuarenta. Ni dieciocho. No existe una escuela que enseñe a vivir, ni hay instrucciones para la vida. Pero si las hubiera, quizá serían estas:

• Hacé una lista de todo lo que no te gusta de vos y después tirala. Sos el que sos. Y después de todo, no es tan malo como te imaginás un domingo de resaca.

• Tirá el equipaje de sobra. El viaje es largo, cargar cosas de más no te deja mirar hacia adelante. Y además jode la espalda.
• No sigas modas. En diez años te vas a morir de vergüenza de haberte puesto eso, de todas maneras.
• Besá a tantos como puedas. Dejá que te rompan el corazón. Enamórate, date contra la pared, y volvé a levantarte. Quizás hay un amor verdadero... Quizás no... Pero mientras lo encontrás, ¿quién te quita lo bailado?
• Comé frutas y verduras. Posta, andá acostumbrandote a que no vas a poder tragar porquerías toda la vida!
• Equivocate. Cambiá. Intentá. Fallá. Reinventate. Mandá todo al carajo y empeza de nuevo cada vez que sea necesario. De verdad, no pasa nada. Sobre todo si no haces nada.
• Probá otros sabores de helado. Otras cervezas, otras pastas de dientes. Arrancá el auto un día, y no pares hasta que se acabe la nafta.
• Empezá un grupo de rock, ¿por qué no? Tomá clases de baile. Aprendé italiano. Inventáte otro nombre. Usá una bicicleta. Salí a caminar. Leé un libro raro.
• Perdoná. Olvidá. Dejá ir.
• Decidí quién es imprescindible. Mientras más grande sos, más difícil es hacer amigos de verdad, y más necesitas quien sepa quién eres realmente sin que tengas que explicárselo. Esos son los amigos. Cuidalos y mantenelos cerca.
• Aprendé que no vas a aprender nada. Pero no hay examen final en esta escuela. Ni calificaciones, ni graduación, ni reunión de exalumnos, gracias a Dios.

Felicidades, hoy empieza un día más. Bienvenido al resto de tu vida =)

viernes, 22 de junio de 2012

Efectos secundarios


Vivir tiene sus consecuencias. Tiene efectos secundarios.
Una película mexicana del año 2006 que la otra vez me crucé por esas cosas extrañas que tiene la vida, y que me dejó, quizá, una de las reflexiones más interesantes de toda mi vida. Sucede a veces que esos encuentros poco interesantes en situaciones poco interesantes resultan una de las experiencias más interesantes de la vida.
La acabo de editar, claro, primero para que esté "argentinizada", y segundo para que esté aplicable a la cotidianidad.
Y después de tantas vueltas que ha llevado mi vida estos últimos días, creo que es un buen momento para parar un poco de correr. Ya tuve bastante. Pero no paro para dormirme en los laureles, no. Paro para recuperar el aire. Para repensar, redescubrir, revivir. Y así, poder seguir adelante.
Porque envejecer es obligatorio, pero crecer es opcional. Cualquier persona consigue envejecer. Eso no exige talento ni habilidad... Así que te invito, mediante este pequeño texto, a que sigas para adelante sabiendo que hoy es siempre todavía, que hoy empiezan todos los días que van a venir. Como dijo Sartre alguna vez, "No perdamos nada de nuestro tiempo; quizás los hubo más bellos, pero este es el nuestro".
Al fin y al cabo, o por momentos por lo menos, ¡es solo una cuestión de actitud! ¡Hay que remarla che! ¡Y pelear por los sueños! ¡Que cuando se pierden los sueños, uno se muere! ¡Y sabe que nada bueno se consigue fácilmente! Sin alejarse del camino marcado el progreso va a ser imposible. Y sabemos que todo es imposible, mientras lo aparenta. La vida es hermosa, vivirla no es una casualidad. Y, ¡todavía estamos vivos! Así que a seguir para adelante, que a veces para ver la luz, hay que arriesgarse a quedar ciego. La suerte no existe si no te movés por ella, y la suerte no es el destino. Nuestro destino es ser felices. Pero solos no podemos. O vivimos juntos, o morimos solos. Aprendamos a vivir juntos, y a morir juntos. Y de vuelta, un brindis por el cambio!!!
Buena estrella para vos!!!

jueves, 21 de junio de 2012

La otra orilla


Fuimos hechos para la aventura. Irremediablemente. Hermosamente.
Nos gusta estar en la orilla, pero algo se nos enciende dentro cuando miramos el horizonte.
Somos inconformistas, eternos insatisfechos. Amantes del sol, de la lluvia, del riesgo, de la apasionante AVENTURA DE VIVIR.
No nos alcanza la aburrida cotidianeidad, donde siempre pasa lo mismo, donde todos piensan igual, donde nadie se da permiso para preguntarse, por ejemplo, por qué las cosas no podrían ser distintas.
Algunos nos miran como a locos. Para otros perdemos el tiempo. Preferimos decir, sencillamente, que somos así. Que ansiamos la otra orilla. Que creemos en el riesgo.
Que nos gusta embarcarnos juntos en las cosas nuevas. Y que preferimos las islas solidarias y sin caretas, a las islas donde reinan las competencias y las cámaras...
Porque no nos cabe que quede gente afuera de la aventura de vivir. Ni que nadie quede "nominado" en este intenso juego de la vida. Donde todos nos necesitamos para llegar a ser felices.
Por eso, decididamente, nos jugamos por lanzarnos a la otra orilla. Y por eso estamos acá, aunque sabemos que corremos riesgos.
Pero nunca va a ser tan fuerte el dolor de un fracaso como la amargura de no haber intentado jamás algo distinto.





* Todavía no sé a quién le debo este hermoso texto

miércoles, 20 de junio de 2012

Co-incidencia X


Soñó con ella, otra vez. ¿Qué tanta casualidad hay en soñar muchas veces con la misma persona? Decidió que era hora de cambiar las cosas. Se cuestionó varias veces si realmente esto era lo que tenía que ser. Pensó en todo lo que había vivido últimamente.
La fue a buscar, cansado de equivocarse. Más que eso, estaba cansado de hacer siempre lo mismo, de pensar tanto y dejar su vida para después. Entonces, se armó de coraje, dejó todo lo que se suponía tenía que hacer, y la fue a buscar.
Llovía, como en esas películas románticas que tanto odiaba. Cuando la encontró no lo podía creer. Su sencillez lo deslumbraba, siempre lo había deslumbrado, pero ahora era increíblemente más hermosa.
-¿Te acordás que una vez te conté que, una vez compuestas, no podía cambiarles la música a mis canciones? Lo mismo me pasó con esto. No sé como, pero no pude cambiar mi forma de verte.
La besó. Ella lo miró, extrañada.
-Me preguntó por qué lo hice. Yo la miré, y le sonreí. Un remero no tiene por qué dar explicaciones.

martes, 19 de junio de 2012

Co-incidencia IX


Amores imposibles son dos términos contradictorios que no deberían convivir en la misma frase. La chica más guapa de la ciudad está sentada en el mismo restaurante que yo, con una de sus amigas. Le pido disculpas a Maxi, a la chica del sueño y a su compañera, y me acerco hasta ellas.
-¡No te puedo creer! ¿Cómo andas?
-¡Muy bien la verdad! ¡Sorprendido de verte! ¿Y vos que tal?
-Bien… Acá esperando a las chicas.
-¡Qué bueno! ¿Hasta cuándo te quedás en Córdoba?
-Hasta el domingo. Si no estás muy ocupada, nos juntamos a tomar unos mates.
-Me encantaría. Te llamo mañana a la tarde.
Mañana a la tarde llegó antes de lo planeado. Me llamó, y nos juntamos. Mates de por medio, con su guitarra toco un par de canciones de Fito, de John, de Luis, de Charly… Y así, sentados uno frente al otro, le canto una canción mía. Me dice que le gusta. Le sonrío.
-La hice para vos. La última vez que nos vimos. Todavía no le puse título.
-¿De verdad?
-Sí…
Pienso. Pienso. Pienso. Le digo.
-La verdad es que te escribí muchas canciones.
Ella hace silencio, como estudiándome. Me sonríe. Joder, esa sonrisa de vuelta.
-¿Posta?
-Posta… No tengo para qué mentirte.
-Que bueno… No te lo puedo creer, me dejás sin palabras.
La miro. ¡Qué carajo! ¡Yo la dejo sin palabras a la chica más guapa de la ciudad! ¿Cómo no le hablé antes? ¡Qué amargo! A lo mejor nuestras vidas hubieran sido totalmente distintas… A lo mejor no hubiera renegado tanto… A lo mejor ella se hubiera ahorrado malos ratos… A lo mejor hubiéramos salido… A lo mejor estaríamos saliendo…
Y pensándolo bien, menos mal que le hablé hoy. ¿Qué hubiera pasado si no nos hubiéramos encontrado? ¿Y qué hubiera pasado si nos hubiéramos visto en el restaurante y no me hubiera acercado? ¿Y si no nos hubiéramos juntado?
Qué suerte habernos cruzado en ese restaurante… Qué suerte algunas casualidades… Qué loca es la vida…

lunes, 18 de junio de 2012

Co-incidencia VIII


Se encontraron, más que por casualidad, por error. Encaminado a su revolución, sin fusiles ni provisiones, se cruzó con ella en el colectivo. El tuvo una mala movida económica y no le quedó otra que tomar ese colectivo. Ella no había sacado pasaje y era el único que llegaba a la hora que necesitaba llegar.
Ella creyó reconocerlo, él creyó reconocerla, y al final se hablaron como dos desconocidos.
No iban al mismo lugar, pero viajar en un colectivo es siempre más llevadero cuando se va charlando. Ella le contó que estudia psicología, y él le contó que seguía estancado en cosas viejas.
Ella lo miró un buen rato y le dijo que al final todo era cuestión del cristal con que se mirara. Él le dijo que también influía el ojo que mirara, ya que la experiencia cambia todo de una persona a otra.
Hugo se calló y Caro se animó a contarle cosas. Hugo se calló por primera vez y se la pasó escuchando a Caro, que se animó a hablar por primera vez. Amores, médicos, canciones, poemas, locos, libros, películas.
-Yo creo que vamos por la vida con los pedacitos de corazón que nos van quedando.

domingo, 17 de junio de 2012

Co-incidencia VII


Emi salió de su casa a la misma hora en que Rifkin salía del almacén de la esquina siguiente. Yo me iba a otro lugar, bastante lejos, pero eso no es relevante.
Tras caminar largo rato, empezó a llover, y como los dos empezaron a correr sin mirar, los dos se chocaron. Las carpetas de Rifkin y la mochila que llevaba Emi se cayeron.
-Disculpe, lo siento mucho.
-No, disculpame a mí. No ví que venías y…
Emi lo reconoció, porque una de las cosas para las que sirvo es para describir gente. Además, Rifkin es muy difícil de confundir. Se refugiaron bajo un árbol cercano y comprobaron que no se haya roto nada.
-Rifkin, un gusto-dijo a través de sus enormes gafas.
-Hola, me llamo Emiliano. Tenemos un amigo en común.
-¿Quién vendría a ser?
-Lucas.
-Lucas… Lucas… Sí, el chico del libro robado.
-¿Robado?
-Sí, me alcanzó un libro que escribió el y está lleno de citas y personajes e historias que no son de él. Son “prestadas”.
-Típico de el.
-Igual yo le expliqué que también soy robado… A una película, más precisamente.
-¿A una película? Qué loco, ¿no?
-A veces creo que todos estamos locos. Me parece que vamos a despertar a la razón cuando estemos en un chaleco de fuerza.
-Puede que tenga razón.
-Por esas casualidades, ¿sabés como llegar a la terminal? Tengo que salir urgentemente de esta ciudad.
-Sí. Le explico… O mejor, lo acompaño.
Automáticamente dejó de llover. En el camino, a pocas cuadras de llegar, otra vez comenzó a llover, y Emi se encontró con Ariel, quién venía apurado. Rifkin le agradeció a Emi y lo dejó con Ariel. Si Rifkin no hubiera chocado con Emi, Emi no hubiera caminado a la terminal, y no se hubiera encontrado con Ari.
Si Emi no hubiera chocado con Rifkin, Rifkin nunca hubiera llegado a la terminal. Aunque nunca sabremos si realmente llegó a la terminal, porque él pertenecía a una película.

sábado, 16 de junio de 2012

Co-incidencia VI


La princesa recibió mi carta, y al poco tiempo la dejé de ver. Por suerte para mí, porque ya demasiado estancado estaba.
-Salir adelante no es fácil, pero la única decisión posible es qué hacemos con el tiempo que tenemos.
-Seguro, ¿y ahora qué vas a hacer?
-Ir para adelante, obvio. No hay muchas más opciones.
-Me parece perfecto-me dijo sonriendo de oreja  a oreja.
-¿Te diste cuenta de cómo influís en mis decisiones?
-Vos también influís en muchas de mis decisiones che.
Estamos compartiendo una cerveza con Diego, y ni que fuera joda, aparece. En la esquina, con las amigas, aparece la princesa tan tranquila como siempre. Se acerca, me saluda, sus amigas me ignoran. Se la presento a Diego.
Se queda hablándome mientras las amigas se ubican en otra mesa. Su chico está sentado con ellas, y los amigos de él. Tengo la sensación de que cuando lo deje, nos vamos a llevar bien.
Ella se queda preguntándome sobre mis salidas, mis amigos y me hace propuestas para salir todos juntos. Finalmente, tras un comentario bastante ácido mío, y los repetidos gritos de las amigas llamándola, se retira.
-¿Ella?
-Ella, ¿vos podés creer? Ni que fuera de joda. De todos los lugares de esta puta ciudad, este.
-Te está histeriqueando, y lo sabes.
-Lo bueno es que ya no tengo tiempo a perder ahí.
-Excelente…
-Me va a costar…
-Si, cuesta, pero qué le vas a hacer. Son nuestras acciones las que demuestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades.

viernes, 15 de junio de 2012

Co-incidencia V


Si los canallas no hubieran escapado, si el dueño del bar los hubiera descubierto, si la moza no hubiera gritado tarde, si no hubiera existido el plan b, si hubieran pagado, la historia sería distinta. Se salieron con la suya, claro está. Pero por poco no.
Joaquín y el viejo Bob salieron disparados del bar y corrieron por la callejuela como ratones perseguidos. No los vieron más.
-Necesitamos más whisky.
-Einstein decía que la locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados distintos.
-Vale, busquemos ron entonces.
Reía Joaquín mientras Bob buscaba otro cigarrillo, y descubrió que no tenía fuego. La calle estaba desierta, y hacia adelante sólo se veía gris. En la vereda del frente venía un muchacho de pelo largo que fumaba tranquilo.
-Disculpe, ¿me puede dar fuego?
Juampi no lo podía creer. No sólo le dio fuego, sino que hubiera sido capaz de regalarle el atado entero de cigarrillos.
-¿Esto es una joda, no?
-Creemos que es un sueño, pero no nos quejamos-le dijo Joaquín.
-¿Qué hacen por acá?
-No sabemos, acá estamos. Vamos a buscar otro bar-le contestó el viejo mientras le alcanzaba el encendedor.
Esa noche se fueron a un bar, a filosofar. Parece que fue la noche más larga de todas, para los tres.
A mi me lo contaron, yo ya me había ido del primer bar porque era hora de despertarse.

jueves, 14 de junio de 2012

Co-incidencia IV


-La realidad es una loca de remate Ari.
Camino con Ariel. El siempre dice que yo no hago un carajo. Tiene razón.
Mientras hablamos de cualquier cosa, empieza a llover y entramos a tomarnos un café. Me cuenta sus cosas, le cuento las mías. Eso hacemos los hermanos cuando nos juntamos. Pago yo. Me mira raro.
-Lo cortés no quita lo revolucionario.
-No te hagas el loco.
La conversación va y viene, hasta que empezamos a hablar de mujeres, como casi todos. Me cuenta su historia y sus vueltas, le cuento dónde ando perdido ahora y tratamos de reírnos por igual de absolutamente todo.
-Qué querés hacerle… La vida es así.
-Mejor ni preocuparse.
-Igual, como decíamos, la realidad es una loca de remate.
-Eso lo robaste.
-En realidad se lo pedí prestado a don Galeano.
-En vos eso es más o menos lo mismo.
-Igual… Qué se yo. A veces hay que animarse a estar con esa loca de remate, abrazarla y tirarse a la pileta. Soñé con ella, otra vez. ¿Qué tanta casualidad hay en soñar muchas veces con la misma persona?
-Ni idea. Y, ¿te vas a tirar?
-Mi abuelo siempre decía que el que juega por necesidad pierde por obligación.
-Pero vos no hablás de necesidad…
-Sí… Y no… ¡Qué se yo!
-Esto puede ser un comienzo, pensalo así.
Vamos haciendo camino, y de repente se pone a llover. La lluvia, que nos pone melancólicos a todos. Me dí cuenta de lo que significaba: este era un nuevo comienzo. Un principio distinto. Un principio de incertidumbre.
-¿Sabés qué? Voy a ir.
Tras el abrazo, me voy decidido. Al mirar atrás, me sorprendo de ver a Ariel coincidir en el mismo lugar y momento con Emi.

miércoles, 13 de junio de 2012

Co-incidencia III


-En el hombre interior habita la verdad.
-Ya lo creo.
El mendocino que me hablaba del 11º mandamiento, sentado frente a Damián. Los cuadros de Kandinsky en la pared y los vasos de vino son la mejor postal del encuentro.
En la bodega Roca hacen una pequeña exposición. Damián recibió la invitación a principios de año, y no se iba a perder la oportunidad. De paso, se podía pasear por el Valle Grande.
Allí, el mendocino reconoció a Damián casi inmediatamente. Por casualidad el mendocino estaba elogiando al encargado de decoración, cuando se acercó el responsable de ventas a charlar con el decorador. El mendocino decidió ir hasta el vestíbulo, pero antes pasó por la recepción, sin saber bien por qué. Allí lo vio entrar.
-Una vuelta me encontré con un chico que me habló maravillas de usted Damián, no pensé que lo iba a conocer.
-Ah… ¡Qué curioso! A mí también me hablaron de vos, y cuando surgió la oportunidad no dudé en venirme hasta acá. Iba a llamar para preguntarle como contactarte, y acá estamos.
-No me digas… ¿Y qué te trajo hasta acá?
-La verdad que no lo sé. Todo el tiempo estoy andando. Me cargan por eso. Muchos viajes tuvo estos últimos años. Justo recibí la invitación a la exposición y aproveché para llegarme hasta San Rafael.
-Ya veo… Es bueno viajar. ¿Ya conociste el Valle?
-Mañana, sin dudas.
Los dos caminan hasta el salón principal, se sientan alrededor de una pequeña mesa y empiezan a charlar. Las palabras son sagradas, como el vino.
A medida que avanza la noche, Damián encontró a un perfecto guía turístico, y el mendocino encontró otras formas de pensar y muchas historias para contar.

martes, 12 de junio de 2012

Co-incidencia II


Un encuentro es un acierto en tiempos de revolución, me dijo una vez. Así fue. En medio de Córdoba la volví a ver. Ahí, perdida en esa ciudad gigante, andábamos sin buscar nada y nos encontramos.
Hermosa, como la vez que soñé con ella, nos saludamos y nos pusimos a charlar. Tras hablar un largo rato me contó que estaba estudiando ahí. En breve organizamos cenar juntos: ella, su compañera, Maxi y yo.
Esa noche bastó. Apenas una presentación breve, una canción que sonó, las mismas quejas por los vecinos, el mismo gusto musical, y que, casualmente, vivieran en la misma cuadra. Esa noche fue una gran coincidencia, que implicaría un gran cambio en la historia.
Si no hubiera sonado esa canción, si no hubieran hablado de esa banda, si no hubieran planteado lo molesto que eran los vecinos de los edificios, la conversación hubiera terminado en el “Hola, yo soy…”.
Si no hubiera habido conversación, no hubiesen descubierto que vivían en la misma calle, en la misma cuadra. Eso no hubiera llevado a que caminaran juntos, ligeramente pasados de copas, acompañándose.
Hoy están juntos, hace ya algún tiempo, por suerte. No puedo garantizarles que sean felices, pero si puedo jurar que lo intentan. Y creo que están teniendo éxito. A fin de cuentas, los dos se lo merecen.

lunes, 11 de junio de 2012

Co-incidencia I


-Es la calidad de las convicciones y no la cantidad de seguidores lo que determina el éxito Jo.
Jose sueña. Los sueños que sueña lo invitan a despertar, y a buscar. En una de esas búsquedas, sin saber bien cómo o cuándo había llegado a ese lugar, se sentó en una vereda con un señor vestido de un sobrio color naranja.
-¿Hace mucho que estás buscando?
-Hace bastante… Y hace bastante que estoy encontrando también.
-Que bueno, eso es hermoso.
-Realmente. Es cuestión de andar y de fe.
-Tenes que creer en algo tan grande como vos mismo.
-Interesante… Un hermano mío me dijo lo mismo hace algún tiempo.
-Lo que pasa es que estamos mucho tiempo metidos en cosas, dando vueltas, y nos olvidamos de algunas verdades que parecen pequeñas, pero que lo son todo.
-Cuando tenes razón, tenes razón.
-¿Y ahora en qué andas?
-Estoy dándole vueltas a lo que quiero hacer de mi vida.
-Ya veo… Estas tratando de ver hacia dónde encaminas tu proyecto de vida.
-Tengo la idea, me tengo que lanzar a la conquista.
-El conquistador, por cuidar lo conquistado, se vuelve esclavo de su conquista. No te olvides.
Jose hace silencio y mira a Buda. Se sonríe, y le agradece. Saben, los dos, que este encuentro les va a cambiar la forma de ver la vida.


domingo, 10 de junio de 2012

La inspiración


Creer que la inspiración se puede forzar es un error. Pero por otro lado, esperarla es una pelotudez.
La inspiración está ahí afuera, hay que ir a buscarla. No siempre viene a nosotros y nos da una cachetada gritándonos: “Tomá, escribí esa canción, pintá ese cuadro, diseñá esa película”. A veces hay que salir y observar, ver qué hay ahí afuera que pueda invitarnos a hacer cosas distintas.
Gente, colores, situaciones, cosas… La inspiración se presenta de muchas formas. El asunto es estar con los ojos bien abiertos para verla, con los oídos atentos para escucharla, y el corazón dispuesto a recibirla.

sábado, 9 de junio de 2012

Dios


Dios no pone pruebas. Dios no castiga. Dios no juega a los dados. Dios no elige quien se queda y quien se va.
La vida esta llena de problemas, y tiene un fin. Dios no esta viendo “hasta dónde nos dá el cuero”. Eso sería cruel, implicaría a un Dios que se divierte dándonos problemas. Prefiero creer en un Dios que está vivo, en cada corazón y en cada mirada. Que nos hizo libres para elegir lo que queremos y lo que no. Un Dios que acompaña y quiere, que abraza y se alegra de caminar con nosotros nuestros sueños.

viernes, 8 de junio de 2012

Experiencia de fe


Fe no es creer en algo, sino en alguien. Yo, por ejemplo, creo en Jesús. Y no vengo a decirles que yo tengo razón, porque en realidad no soy dueño de ninguna verdad. Jesús, el muchacho en cuestión, nació, vivió y murió en un tiempo determinado. Trajo ideas y sueños, proyectos y miedos, dolores y alegrías. Hoy, muchos seguimos creyendo en esos sueños y esas ideas.
La sociedad en la que vivimos, sociedad de consumo e individualismo, nos oferta todo el tiempo cosas que se apegan a lo material, y pocas veces invitan a pensar en la espiritualidad. Religiones vacías de espiritualidad son lo mismo que un plan genialmente planificado pero sin llevar a la acción. O hacer una serie de acciones sin ningún plan.
Todos necesitamos creer. Lo que pasa es que el sistema se la pasa destrozando todo y nos deja siempre a nosotros pagando. Entonces venden humo, y compramos.
Yo creo en Jesús, sí, pero en un Jesús que se me cruza todos los días en tanta gente, que camina con vos y conmigo, un Jesús divino, pero porque es lo más humano que hay.

jueves, 7 de junio de 2012

Soledad


Silencio. La casa está vacía. Silencio. Nacer solo, vivir solo, estar solo, morir solo. La soledad está en cada esquina, en cada casa, en cada persona. Y es absolutamente necesaria.
Todos necesitamos ese espacio de sentirnos solos. Y en realidad no nos quedamos solos, nos quedamos con nosotros. Escuchamos, preguntamos, contestamos, pensamos. Ese momento sentado en la vereda. Esos segundos antes de dormirnos, que se convierten en horas. Ese instante en que nos sentamos en el colectivo y no prestamos atención a nada más que a la ventana.
De todas formas, una vez que se piensa solo, viene otra parte jodida. Porque hay que salir a la calle, y tenemos que animarnos a estar con otros.